caída


Caída, giro y retroceso, ojos vivos, ojos muertos, miles de miradas, retroceden, caen, giran y el talvez se hace eterno, ¿quien cae?, ¿quien gira y retrocede?, aunados en un canto colectivo, en un amor profano; sentimos la sorpresa de un cuerpo, el titubeo de esos labios, carne rarifica la herejía del beso y el discurso repetido, una inconsciente oración. Duerme, duerme en el olvido, duerme en el caos reptante, liberamos su fuego en cada frase, ¿cómo nos hacemos uno entonces?, ¿cómo escapamos del juego y sus reglas ancestrales?. Es el tablero de algún padre ausente, fichas de lunáticos, que administran la vida y disponen la muerte.

Muros de manos, cómodamente idiotas, trastornan el trastornado diseño, lógica y rituales de momias. Respiran dardos sobre nuestros cuellos, tu y ellos, ¿y el yo quien es?, yo no entiendo mi respiración, lo hago; mas bien lo intento por que no me cuesta sentir ese jadeo.
Y entre las infinitas esperas… debo hacer algo para sentir que estoy vivo…
Entre las infinitas redes que se tienden hasta lo imposible, todo cuesta y duele, incluso el agridulce destellar de tu retina. Así que olvida mi rostro, estoy fuera de la apuesta, mi carne no esta en venta y esta tarea de dibujarme, con imágenes espectrales; que no se que magia tienen en mis dedos, la realizo solo por el bien de mi…
Por el placer de mi… el disparar versos y divagar… mi ausente verdad…

Así que yo digo tristeza roja, alegría azul y muerte en mil colores opacos y brillantes. Blanco-negros que constituyen lo maravilloso informe, que puede o no, ser un sueño de mi propia duda, la que puede que se permita preguntarse, puede que se permita regar mi maldito espíritu y lo que diablos se suponga tengo dentro y tu también; creyendo que ello, ese etéreo no se que, que nos distancia de las cosas o hace simples autómatas, permita en definitiva que seamos algo. Si es posible que así sea, entre las infinitas redes que se tienden hasta lo imposible, viviremos con la duda.

Números caen y giran, cuentas regresivas; caras que estallan palabras y frases que se apilan, todo se sucede, todo se revienta, otro no se que, que no podremos evitar, y tu también y yo, sin saber quienes somos, juntos otra vez.

Sonrisas, aplausos, telón abajo. El sonido sufre, la voz se gasta, es una espalda quebrada, una esperanza empolvada en una bodega extraña y todo ¿Por qué?, ¿por quién?, el esfuerzo de sobrevivir y soñar, la carga de existir para la muerte y no querer morir, el pelear por un segundo más de aire, por el derecho a aspirar y no ser un miserable objeto en el puño de otros…

¿y quiénes son esos otros? Por que pueden gritar, herir, quién les dio el poder, por que les dejamos el camino libre y la llaga abierta, dispuesta a llorar un sagrado fantasmal, llorar de nuevo… caminemos mejor, juntos por los pantanos aledaños y subamos las palúdicas ramas del encuentro, donde nuestra sombra jubilosa, llora otro amanecer y el tintineo del viento, en un solo magistral, levanta arpegios de paz y misterio…

Subamos para caer, gritar, retroceder y ser ojos de nuestro vertiginoso descenso.

Autor: Daniel Rojas P.

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